Todos los veranos lo mismo: que hay que protegerse contra los rayos solares, decenas de anuncios que nos presentan cremas y productos de protección... Pero, a pesar de todas las campañas que nos advierten de los peligros de no protegerse del sol (¡Ojo! Tanto en verano como en invierno), parece que sigue siendo una asignatura pendiente para muchos/as de nosotros/as. Hemos recopilado algunas de las dudas más habituales con respecto al tema y os ofrecemos algunos consejos prácticos a tener en cuenta, especialmente, en estas fechas. Te resolvemos las 10 dudas frecuentes para cuidar tu piel del sol.

¿Cómo me cuida la piel una crema de protección solar?

Estos productos están diseñados para protegernos contra los rayos UVA, UVB y los infrarrojos (IR), actuando como filtros solares que los bloquean, dispersan o absorben, evitando así que penetren en las diversas capas de nuestra piel.

¿Qué significa el número del factor de protección solar?

En el mercado podemos encontrar diferentes tipos de cremas y lociones. Pero en todas se especifica el factor que contienen (SPF, según sus siglas en inglés). Lo habitual es que encontremos desde el 10 hasta el 50+. Ese número nos indica el tiempo (multiplicado) que podemos exponernos al sol sin peligro de que nos quememos ni causemos lesiones en nuestra piel. Cada uno/a de nosotros/as tiene una protección natural que depende de nuestro tipo de piel, pero, por lo general, se trata de una protección natural que oscila entre 10 y 30 minutos. Es decir, si utilizamos un SPF de 30, habría que multiplicar 30 por la cantidad de minutos que la persona tardaría en quemarse en caso de no llevar protección alguna. Veamos un ejemplo práctico: una persona de piel clara puede tardar unos 10 minutos en quemarse. 30x10=300 minutos (5 horas de protección).

¿Eso significa que hasta que no pasen esas horas de protección no tendría que volver a echarme protector solar?

No. Hay que tener en cuenta que, durante el tiempo que tomamos el sol, nuestra piel entra en contacto con el agua, con nuestro sudor, con la ropa, toalla... Y contribuye a que el protector se vaya eliminando con el tiempo. La recomendación habitual es renovar cada 2 horas.

¿Es recomendable utilizar un mayor SPF para las primeras exposiciones al sol?

Sí. Por norma general, al principio nuestra piel está "menos preparada" para ese contacto directo con el sol, por lo que no está de más empezar con una protección más alta y reducirla a medida que nos vamos bronceando (¡Pero sin dejar de protegernos!).

¿Debo aplicarme la crema minutos antes de exponerme al sol?

Se recomienda que la aplicación se realice entre 20 y 30 minutos antes de tomar el sol, para que así le dé tiempo suficiente a asentarse en nuestra piel. Además, conviene reaplicarla al llegar a la playa/piscina.

¿Necesito una crema especial o distinta para la zona del rostro?

Sabemos que existen cremas específicas para la cara pero, sin embargo, lo que las distingue del resto no es precisamente una mayor protección, si no su composición (menos grasa, dado que el grosor de la piel de rostro es menor que la del resto del cuerpo y la "absorbe" peor). Conclusión: podemos utilizar la misma para todo el cuerpo, aunque teniendo en cuenta que la cara es una de las zonas que más suele estar expuesta al sol durante todo el año.

¿Me pondré menos moreno/a al utilizar un SPF mayor?

No, se trata de broncearse sin riesgos, sin poner en peligro nuestra piel y, en definitiva, mantenerla más bonita y sana durante más tiempo. El moreno puede ser más gradual pero, desde luego, más seguro.

 

¿Qué consecuencias puede tener el no protegerse de forma adecuada?

Desde las más leves, como los eritemas o las quemaduras, hasta el envejecimiento prematuro de la piel, aparición de manchas, flacidez o incluso cáncer de piel.

¿Puedo utilizar la crema del año pasado?

Al igual que otros productos cosméticos y de protección, las cremas solares tienen fecha de caducidad. Conviene revisarla, dado que, pasado este tiempo (suelen ser 12 meses), ésta tiende a perder sus propiedades y su efectividad. En cualquier caso, lo importante es tener en cuenta cuándo comenzamos a utilizarla (cuando la abrimos), pues no es lo mismo al principio, que al final de la temporada de verano.

¿Y después de tomar el sol?

Es recomendable aplicar una loción hidratante “aftersun” después de la exposición solar. Conviene destacar que la función de este producto es, fundamentalmente, hidratante, pero no calmante. Si se han producido quemaduras, conviene evitar el contacto con el sol, aplicar geles calmantes (como por ejemplo aloe vera), hidratar en profundidad y beber líquidos en abundancia. Si te interesa saber cuáles son los protectores solares más recomendados para este verano, no dejes de consultar este post.